Así que hice caso a mis retorcidos deseos, que iluminaban desde adentro, de debajo de mi piel, carne y alma; casi de donde todo esta hecho de materia nihilista pura.
Prepare todas mis cosas, todos mis poemas, mis mas bellas palabras, y enfile hacia el camino, estuve, incluso minutos parado decidiendo a que lado ir, a que hora partir, que pasos exactos había que dar, como sí un baile mortal y sincero estuviera a punto de hacer.
Así mire al horizonte, tome solo lo indispensable, tenia que viajar ligero, principalmente lleve miradas, disfrazadas pero siempre sinceras, tome mis sueños y deseos, y los puse juntos con el miedo, los agarre con fuerza, para asegurarme que no se escaparan antes de llegar a mi ansiado destino.
Justifique mi exceso de metodismo, ante algo tan simple.
Tenia que estar todo bien, un error esta vez podía cambiarlo todo, y matarme a mi, ya todo por que fuertemente había llorado y pasado noches de melancólicas meditaciones, perdido en alcohol y en libros, que no me servían, por que ninguno parecía hablar de mi, o darme una solución.
domingo, 19 de agosto de 2007
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