-¡Escribe, vamos, tienes que hacerlo!
Miré perdido desde el suelo.
-¿Que no ves que no puedo?
-¡Eres un inútil! Solo te pido un párrafo más.
-Pero muero del miedo, y no hay nada aquí, no sé por que me trajiste.
Solté por fin esas lágrimas, que se ocultaban para no mostrar debilidad.
-No me vengas con eso, tu eres el culpable, tu buscabas felicidad, tu querías que amaneciera, ahora lo tienes aquí. ¡Termina ya!
Me lo pase todo, de un solo trago, sabía que era mejor que tener un vaso a medias el resto de la noche.
-Eh terminado.
-Dejame ver eso.
Abrí la mano despues de presionar unos momentos con toda mi fuerza.
-¿Esto es un hechizo? ¿Esto es poesía?
Afirmé débilmente con la cabeza.
-Este papel no se convertirá en daga esta noche, aun eres un novato, tu lengua no matará esta noche, ahora salgamos de aquí, solo mereces el encierro otro día.
Me limpie las lágrimas, y cante solo para mí y para la luna el puñal que traía metido en la lengua, quería que solo fuera mio, y que se quedara en los oídos de una musa, no en un estruendoso papel que mi tormento comería más tarde, cuando tuviera hambre de sueños inspiradores.
jueves, 28 de junio de 2007
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1 comentario:
Evocador.
Me gusto el manejo de la metafora :3.
Es de lo mejor que te he leido.
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